Bajo el Hechizoo de Jorge Lizarazo

Hechizoo es el nombre de su laboratorio creativo, de su taller de textiles al que llegan encargos enormes y exclusivos como las nuevas cortinas para la tienda de Chanel en Doha. Un espacio que tuvo su génesis en la necesidad de disponer de un telar cada vez de mayor tamaño y con encargos cada vez más específicos. Lo que comenzó con fibras elementales como fique o estaño, hoy es una juiciosa biblioteca de más de 2.500 fibras, por las que pasan vegetales y colores que se van expresando según la necesidad del cliente. Puro arte.

Lizarazo sabe que sus piezas tienen larga vida y por eso se ocupa de entender y traducir la esencia de quien encarga una de sus obras. Aquí, algunos trazos de la esencia de Jorge Lizarazo. Trama y urdimbre de un hechizo que seduce y asombra.

La historia de la Humanidad y el devenir de las civilizaciones podría narrarse a partir de los textiles. Cómo los usan, cómo los convierten en piezas utilitarias y lujosas… ¿Qué son para usted?

“Es muy interesante porque en algún momento leí un reportaje sobre los 5 objetos más importantes de la historia de hombre y uno de esos era la aguja. Desde que comencé a estudiar arquitectura sé que el hombre su primera intención de arquitectura fue arroparse; con pieles, con hojas, con lo que fuera, pero se arropaba. Después, elaboró un refugio, y lo hizo a partir de madera y pieles cuando no había cuevas donde refugiarse. La intención de cobijarse existe y es una necesidad que los animales y hombres compartimos. Los textiles, como la pregunta sugiere, efectivamente son capaces de narrar más que la historia del hombre, la historia de la destreza del hombre hacia los oficios. ¿Cómo usa el hombre el textil? El textil es parte fundamental de todo: aeronáutica, el diseño, la moda, fundamental en absolutamente todas las disciplinas.

Para mí son el desafío de todos los días. Para mí es cómo logro hacer que Hechizoo esté a la vanguardia. Para mí el textil es la vida. En algún momento pensé que era la arquitectura. Hoy siento que el textil es como mi piel, me da las satisfacciones más grandes en mi vida”.

¿Qué tipo de fibras ha explorado y le han ofrecido resultados cercanos al asombro o al desengaño?

“Comenzamos con cuatro fibras: cobre, estaño, fique y yaré, hoy en día tenemos más de 2.500 referencias en inventario, en miles de colores y calibres. Las fibras no son las que causan el asombro o el desengaño. Me causa desengaño no tener la capacidad de entenderlas en su momento. Tenemos una cantidad de fibras que duermen durante años y de pronto, por magia de la vida, hay un proyecto que indica que debemos usarla, y sale y brilla por si sola”.

¿Cómo es el proceso de elaboración de una de sus piezas? Un encargo especial…

“Todos los encargos que hacemos son especiales. Cada proceso depende más del cliente que de un proceso innato de creación de Hechizoo. Algunos son muy sofisticados y hablan sencillamente a través de adjetivos y dicen qué quieren que el textil traduzca dentro de su proyecto arquitectónico. Otro tipo de cliente, de pronto el que es más difícil, quiere adquirir una pieza de Hechizoo, pero no nos da herramientas claras. La obra de Hechizoo es compleja y toca la sensibilidad de un público amplio. Por tanto, lo que hacemos es tratar de entender su vida, leerla, hacer una suerte de radiografía de la esencia de esa persona y su familia, porque sabemos la gran responsabilidad que tenemos de acompañar los espacios de nuestros clientes. Nuestras piezas, por su elaboración, la mayoría en metal, tienen un peso y unas características que no permiten que los textiles sean modificados. De hecho los materiales que trabajamos pueden durar toda una vida y por eso es muy importante entender con lo que puede vivir un cliente y proyectarnos en el tiempo”.

¿Elabora piezas por placer? De observar, de tocar, de tener, de compartir…

“Todas las piezas se elaboran por placer. Si no hay amor en lo que desarrollamos y pensamos no hay nada. El objeto es vacío. El objeto no tiene alma. El alma se crea y se nutre a través del placer que sentimos por las cosas. No se nutre de obligaciones. La única obligación es la que menciona: observar. Ser grandes observadores del objeto y del textil, y de la gente a quien va dirigido”.

¿Cómo llevar a quien aprecia su trabajo por un viaje de los sentidos? Esos terrenos que se exploran en su narrativa sensorial, a dónde llevan.

“En algún momento cuando participamos en la Trienal, en donde el tema era la belleza, me preguntaron qué era la belleza. Indudablemente, como arquitecto, la estética ha sido para mí un eje fundamental. Mi estética es mía y no es universal de repente. He tratado a través de los años, sofisticar esa estética de manera que pueda ser aplicada en un grupo más universal, más general. El gran afán de Hechizoo ha sido tratar de llevar el textil a las 3 dimensiones. El textil puede desarrollar varios de esos cinco sentidos. Un gran error sería que un textil tuviese olor predefinido. El olor lo adquiere a través de lo que pasa en cada espacio en donde se desarrolla. Nosotros tenemos que ser responsables en que el textil no transmita ni recoja olores. Del tacto, necesariamente todos los textiles que nosotros desarrollamos deben tener una textura que sea agradable al tacto, para que se sienta cómodo con el textil en su casa o en su espacio. La vista, es el gran seductor. Siempre se habla de un amor a primera vista, el cual sucede cuando usted ve algo que lo cautiva, que lo enamora. Para mí la belleza es sencillamente el amor, y el amor, como dije en esa ocasión, es el momento de silencio en el cual usted entiende qué sucede y el por qué usted se maravilla con un objeto al frente suyo, con un paisaje, con un color, con las cosas más simples de la vida”.

¿Qué emociona a Jorge Lizarazo?

“La gente. Me gusta observar a la gente, me gusta Colombia, viajar, el amor, sentirme parte de algo, parte de mi equipo. No me gusta sentirme la cabeza, a pesar de que lo soy, pero sigo aprendiendo continuamente de la gente con la que trabajo y sueño con que cada día me enseñen un poco más”.

¿Con qué texturas sueña?

“Sueño con no pensar tanto con hacer más texturas. Pienso en lo que viene mañana, y no me hace soñar sino preocupar. Es una angustia constante, una angustia agradable y desafiante. No sueño con texturas porque todas están en desarrollo, en vivo y en directo. Soñarlas sería como cuando uno dice una palabra dos veces. Todos los días tenemos la gran fortuna de estar sintiendo y viendo cosas diferentes”.

Una sensación que quiera traducir en uno de sus trabajos…

“Que todas mis obras son sensacionales. Que la gente entienda los textiles, desde los sencillos hasta los súper complejos”.

¿Cómo mantiene vivas la inquietud y la creatividad?

“Remitiéndonos siempre al momento en que no entendíamos qué pasaba en la vida con cada uno de nosotros. Entendiendo el recorrido que hace de la mano al cerebro cada una de las ideas que se transmiten a través de la mano”.

¿Qué lo sigue asombrando de su trabajo, de su Hechizoo?,

“Mi equipo. Tengo la gran fortuna de tener el mejor equipo”.

Un valor innegociable en su vida

“La lealtad”.

Una textura y un color para definir Bogotá…

“Color: la luz violeta de Bogotá. Textura: el ladrillo de Bogotá”.

art lizarazo

Y una para Medellín…

“Color: el verde. Textura: el río que tratan de recuperar de una manera extraordinaria. Cómo quieren que su ciudad viva a través del río y buscan que la ciudad tenga un eje diferente al de las montañas”.

Si hoy pudiera reflejar el momento del país en una obra suya, cómo y de qué tamaño la tejería. Quiénes le gustaría que la vieran/tocaran…

“Es muy difícil en una sola. Hemos tratado de hacer una radiografía del país en cada obra. Y de pronto en un momento voy a las Amazonas y sale un paisaje como el Goliath. Voy al Cauca y me hablan de cuando la gente iba al Puracé y veía esos pozos de agua de diferentes colores y la fantasía se traduce en tratar de entender cómo puede ser eso. O de pronto vas a San Agustín y ves cómo nace el Magdalena de una cosa muy pequeña y uno quiere traducir ese momento en una pieza. Sería como hacer una interpretación como la de la señora Olga Amaral, y su gran bandera de Colombia: 365 hilos tinturados en unos colores específicos que dan como una especie de bandera en degradé. Yo no lo lograría en este momento. Por ahora todas las piezas que hacemos son un gran rompecabezas de Colombia.

Me gustaría que la vieran todos y que sintieran que no es el trabajo de una persona, sino de muchísima gente, que no es un trabajo de Jorge Lizarazo, sino que es un trabajo de un equipo humano increíble que le llama Hechizoo”.

Los tesoros de su biblioteca de fibras son…

“Son innumerables, realmente innumerables”.

¿Qué es el arte para usted?

“El gran responsable del legado de la Humanidad. Con el amor es de las cosas que nos diferencia con los animales, y eso que no estoy seguro que los animales no tengan o no sientan amor. Para mí los artistas más que el arte, son reporteros gráficos del momento y de la situación que quieren retratar”.

¿Qué es la moda para usted?

“Un arma de doble filo. La moda es seductora, es atractiva, es una gran industria pero es perenne. Tiene unos momentos muy cortos. Es como la mariposa que la ves pasar y es tan bella, pero también sabes que tiene los días contados. Sin embargo, mi trabajo y la moda se ligan por el color, por las fibras, por la textura, porque nos encanta estar siempre entre ese límite de arte-diseño, diseño-artesanía, moda-diseño, moda-arte, nos movemos allí y nos encanta ser un poquito ambiguos cuando la gente quiere referirse a nosotros. Nunca saben si decirnos artistas, arquitectos, artesanos, diseñadores, con todo nos sentimos bien. Hechizoo se siente bien como lo quieran llamar y eso es increíble. Hechizoo es original y sólo hay un Hechizoo”.

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“El textil es como mi piel, el textil es lo que me da las satisfacciones más grandes en mi vida”.
“En Hechizoo hay que tocar. Hechizoo es para tocar, así como el ser humano está hecho para que lo toquen, para que lo quieran. De la misma manera están hechos nuestros textiles”.
“Todas las piezas que se elaboran en Hechizoo se elaboran por placer. Si no hay amor en lo que nosotros desarrollamos en lo que nosotros pensamos no hay nada. El objeto es vacío. El objeto no tiene alma. El alma se crea y se nutre a través del placer que sentimos por las cosas”.

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Somos un grupo de jóvenes apasionados por contar historias. Hacemos parte de un equipo interdisciplinar que da como resultado una revista de alta calidad donde los contenidos editoriales tienen como objetivo principal mostrar la autenticidad colombiana y las raíces que nos unen como cultura.

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